DOÑANA, ARDE LA TIERRA
DEL LINCE
El fuego nos tuvo en vilo durante tres días fatídicos de junio, mientras entraba en el espacio protegido de Doñana y quemaba lo mejor de nuestra naturaleza. Sabemos cuánta superficie quemó el incendio, pero será imposible calcular toda la vida que se ha perdido.
En los pinares arrasados vivían miles de pequeños animales, mamíferos, aves, camaleones, tortugas... Y también el rey de la fauna de Doñana, el lince ibérico: el fuego ha reducido a cenizas los territorios de tres hembras adultas que vivían y criaban en la zona. Si tenían cachorros, lo más probable es que no pudiesen escapar, porque en junio aún son demasiado pequeños y vulnerables. Una prueba terrible de que en España, ni siquiera las grandes joyas de nuestra naturaleza están a salvo de los incendios.